Unas palabras previas

Estoy sentado sobre las cansadas y grises hojas del otoño. Veo al niño y a su tigre correr entre los árboles. El tigre salta y enseña sus dientes. La sonrisa del niño mientras le destroza el estomago es inigualable. Un millón de pensamientos invaden mi cabeza y no se si son del niño o míos. Y no se si soy el niño o yo. Pero nunca seré el tigre.

20070312

Hay gotas que caen
y otras que quedan suspendidas
como fotografías perfectas, incorruptas, impolutas
únicas y eternas.
Son gotas que se deslizan desde las hojas, que se llenan como copas y se doblan muy delicadamente,
como una dama, que saluda
alargando su pollera hacia los costados, y doblando las rodillas.

Las damas japonesas bailan, son un remolino de color y sombrillas de palo.
Sus ojos de geisha medio ignorante, muy inocente, totalmente consiente de su poder
son lo único constante, lo único inmóvil en un remolino de amarillosidad incandescente, teñida de los colores del arco iris.

Las geishas bailan y al rededor de ellas las gotas caen y explotan contra un suelo que las vuelve a escupir hacia arriba. Cada tanto una gota choca con una geisha, y la mujer cae,
desnuda y violada al piso, sangrando los ojos.

Un grupos de formas geométricas negras con cabeza alargada y punzantes dientes se eleva desde el piso, como continuando la plastilina de la que esta hecha el suelo.

La rodean y se abalanzan sobre ella,
tapan su desnudes
y ella con cara de felicidad los recibe y les suspira al oído

Las desformas geométricas esbozan sus enormes dientes piramidales en una felicidad demoníaca.

El piso se abre y todo fluye hacia el agujero. Todas las mujeres saltan. Y por esos segundos acompañan a las gotas, suspendidas eternamente en esa pausa casi digital del universo
Entonces las plastilinicas desformas geométricas, se arrastran hacia el agujero llevando con sigo a la geisha
que comienza a soltarse el pelo y a tocarse el cuerpo segura del placer que viene.

Los guardianes de la geisha desaparecen al vació oscuro pero nunca negro de agujero, que se cierra

La vida vuelve a pasar, y las geishas siguen girando
con las gotas volando sobre ellas

esquivándolas solo para retrasar lo inevitable

alargando la espera para hacer el placer de ser profanadas una y otra y otra y otra vez en el infierno de sus pesadillas mas dulce y lleno de significado

al rededor de la mesa los viejos estáticos y prisioneros se masturban violentamente, eternamente, imposibles de desviar su mirada de las mujeres. Con sus lenguas afuera sostenidas por las pequeñas, que se paran detrás de ellos con la otra mano masajeándose entre las piernas, que observan y aprenden toman nota, ansiosas y angustiadas, sin poder aguantar el momento que les toque a ella ser llevadas abajo.

con las desformas, abajo de la mesa, abajo del mundo abajo de todo de ellas, abajo de las gotas de lujuria que caen de la baba de las lenguas de los viejos arriba del mundo alrededor de la mesa



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Escritura automática, no me hago responsable de ninguna manera de cualquier palabra o idea que halla acá arriba. Esta idea no es mía. La encontré mientras escuchaba el disco HEX de Bark Psychosis, así que si alguien se ofende, es porque, solo, una noche tirado en su cama, o muerto de calor en un viaje en colectivo la encontró ahí donde vamos todos, y le dio vergüenza pensar cosas así- sabe que vos no lo pensaste, solo estaba ahí, vos te lo encontraste-- yo solo la pase al "papel"

1 comentario:

Anónimo dijo...

El primer misericordioso he sido yo, long lost brother of mine...

Che, esta bueno, pero pobre pibe.

Y lo de "nunca sere el tigre", es para espantar dudas sobre tu orientacion sexual?

Me compre el bajo de 5 cuerdas!! Estoy cebadoooo...