Unas palabras previas

Estoy sentado sobre las cansadas y grises hojas del otoño. Veo al niño y a su tigre correr entre los árboles. El tigre salta y enseña sus dientes. La sonrisa del niño mientras le destroza el estomago es inigualable. Un millón de pensamientos invaden mi cabeza y no se si son del niño o míos. Y no se si soy el niño o yo. Pero nunca seré el tigre.

20070311

A veces siento que tengo que gritar. Que dejar atrás todo lo que me hace lo que soy, y dejarme caer en el vacio sin nada arriba ni nada abajo.

A veces siento que todo lo que digo y escribo es un puto cliché, que me la juego de original a costas de toda esa gente que realmente sirve para algo a quien admiro.

Muy pocas veces se que tengo razón.

Quizás si dejara de ser yo no tendría mas problemas. O tendría problemas nuevos. Menos importantes, menos problemáticos. Menos dramáticos porque no son el tipo de problemas que me molestan, sino que son del tipo de problemas que aterrorizan a ese tipo de persona en que me iría a convertir, entones, si fuera ellos, esos problemas… si, y no es ninguna revelación, por dios.

A veces quiero hacer algo y no se que quiero hacer. Y en realidad si se, pero soy tan idiota que digo que no se para que pueda seguir doliéndome y deprimiéndome de adentro.

Quizás, lo que tendría que hacer es dejarme de joder. Dejarme de creer que mis problemas son tan importantes y deprimentes, dejar de ponerme insoportable por broncas y celos. Quizás si madurara un poco, me daría cuenta que hago lo que hago porque soy un ignorante que no sabe manejarse con gente.

Quizás tuviera que dejarme de pensar como debería ser, y concentrarme en ser lo que tengo que ser. Y dejar de pensar si lo que digo es lo que tendría que decir la persona que pretendo ser y decir lo que tengo que decir.

Quizás si dejara de actuar para llegar a ser alguien, y empezara a actuar como alguien de verdad. Alguien con ideas, alguien con sentimientos, alguien que no necesita complementos idiotas y antinaturales para ser lo que tiene que ser. Quizás si hiciera las cosas que tengo que hacer y no las que la persona que pretendo ser haría…

Quizás debería pararme y pensar si el tipo de persona que pretendo ser me agrada. Si esa cosa que me hicieron creer que era lo que tenia que ser es lo que tendría que ser.

La mejor parte, es que todo esto, es lo que esa persona haría. ¿O es lo que yo haría? Hace tanto que no soy yo mismo que ya ni siquiera distingo la diferencia.

Quizás debería ponerme a pensar cual es la diferencia. Y si esa persona que tanto digo que me hicieron creer que quería ser, no es la que yo mismo diseñe, y luego confirmé con los espejos negros que son los otros. Con sus ojos de vidrios rotos que muestran los cayados dientes salivantes.

Quizás los vidrios rotos no están, y no son vidrios. Que no lo son porque no están, no porque no lo sean. Sino que son ojos. Y que como todos los ojos, son conchudos espejos insultantes, desde donde nos miran riéndose enanos deformados de lo que somos.

Quizás por eso estoy donde estoy. Por haberme medido en los ojos de los otros, donde siempre somos menos. Donde esta nuestra carita, deprimida, y nuestro cuerpecito, que se estira para atrás en un triangulo achicado invertido alejado arruinado atrasado.

Quizás si dejara de mirar en otros ojos. Quizás si me midiera por mis propios ojos. Pero no puedo. Porque no me puedo ver en mis ojos. Puedo tocar mis manos. Y puedo sentirle el gusto a mi lengua. Pero no puedo ver mis ojos asi como no puedo escuchar mis oídos ni puedo oler mi nariz.

Pero es que no son los ojos. Aunque no lo sepa, lo puedo distinguir y quizás algún día me de cuenta. No son los ojos los que miden. Y no es mi pupila la que me mide. Sino que soy yo. Yo entero, yo todo. Yo soy el único que puede mirar dentro de mí y decir que es lo que valgo. (Mi lámpara esta largando humo, mucho humo. Como si desde dentro hubiera desistido y estuviera exhumando su alma. Y si la golpeo puedo ver el humo que se cae hacia arriba por su boca semicircular, quizás ahora también pierda mi lámpara, quizás no me tendría que haber puesto a joder con mi lámpara). Pero no mirar, sino sentir. Yo soy el único qué puede estar dentro de mi y sentirme completo, o saber que cambiar.

Y me deprimo cuando siento que soy más pequeño en los ojos de los otros. Pero, entonces, ¿que de mis ojos? ¿Es que acaso son distintos? No, no lo son en absoluto. Pero entonces, los otros, ¿también son pequeños ahí? ¿Ellos se ven? Como pequeñas figuritas chatas e inútiles, pegadas al fondo de mi cornea, bailando, creyéndose enormes en una bola de nieve de ojo de esfera de porcelana de vidrio de carne.

¿Y los otros también sienten eso? ¿Ellos también se miden en mis ojos, y se ven diminutos e inútiles? El frío y pequeño fuego de mis ojos quemando sus tristes ojocopias.

¿Como es que hacen?

¿No se ven en mis ojos?

Insignificantes

Inútiles

Diminutos

¿No ven que no valen nada?

¿No ven que no valgo nada?

¿Es que nadie sabe?

¿Nadie?


Mi pobre lámpara sigue echando humo. Quizás ella sepa que es lo que pasa. Y por eso es que se quiere ir…

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