Unas palabras previas

Estoy sentado sobre las cansadas y grises hojas del otoño. Veo al niño y a su tigre correr entre los árboles. El tigre salta y enseña sus dientes. La sonrisa del niño mientras le destroza el estomago es inigualable. Un millón de pensamientos invaden mi cabeza y no se si son del niño o míos. Y no se si soy el niño o yo. Pero nunca seré el tigre.

20070314

iii:
Todo eNperrado camino descalzo hacia mi departamento. Con la cola entre las patas y la cabeza gacha, evito mirar para adelante. Se el camino, y también se que no hay nadie con quien chocarme. Pienso en que mal que me hace estar escuchando Mellon Collie And The Infinite Sadness justo ahora (el primer tema, el del mismo nombre). Como esta madrugada gris de un invierno lluvioso de buenos aires llora por un tango bien porteño, así negro y urbano, de abandonado. Pero es por un tango de Gardel que llama. O por lo que yo pienso que seria un tango de Gardel, porque nunca en mi perra vida escuche Gardel. Si piazzolla es mi amigo tanguero por contrato de exclusividad y solo por una cabeza salgo de su espectro infinito y abarcativamente endiosado.
Pero no importa. Billy Corgan empieza a cantar y ya no me importa la banda sonora que acompaña mis pasos. Solo quiero llegar a casa y tirarme a dormir. No me importa el frío. Ni la lluvia. Ni mis pies descalzos sobre las veredas empapas de agua mugrienta (en realidad no es culpa del agua, el agua vienen limpia del cielo. El problema es que las veredas de buenos aires son mugrientas por herencia de sus ciudadanos, y el agua lo único que hace es aflorar la mugre esa y permitirle ensuciarme los pies).
Dentro de todo es una mañana tanguera por excelencia, de guapos apoyados contra el farol. No por elegancia, sino porque el alcohol que les inunda las venas no les permite mantenerse parados por si solos. Con sus sombreros de ala y sus pañuelos de color federal ridículo. Una mañana de mierda para que nadie este dando vuelta por las malditas calles de la ciudad de los vientos lindos.
Acotación Inútil Numero Uno: Los vientos son lindos desde que nuestro amado gobierno prohibió a la gente fumar. Ahora lo único que nos destruye los pulmones es el humo de los colectivos. Y los camiones. Y los taxis. Y los autos. Ahora somos la ciudad de los vientos lindos, ahora que no fumamos más.
Con cada paso mis pies se arrugan más y más, y se me ocurre imaginarme que escuchando mi mp3 así como estoy puede que me electrocute. Pero ya me cantaron las mil y unas. Mi cartón lleno ya reventó, así que no me voy a electrocutar. Es así, hay códigos, y aunque a veces parezca que la vida la maneja un idiota tras un volante que dobla al revés
Acotación Inútil Numero Dos: Más o menos como los barcos. Que medio de transporte estúpido, movés el palo para un lado, agarra para el otro. Una vez me quise trompear con un barco, por suerte no se nadar, y no se dio. Por suerte para él. Obvio.
Bueno, y así como estoy. Cartón lleno. Piesarrugado. Mojado. ENperrado. Colaentrepatudo y cabizbajo, llego a mi casa, hago girar la llave y me zambullo en mi sillón; ni me molesto por siquiera inerciarme (dejarme llevar por la inercia) hasta mi cuarto y disfrutar de mi cama. Que se coja, que se yo.
Lo peor es que no se porque estoy así, son las pastillas, las que cuando se corre el efecto solo dejan la sombra del dolor y explotan los recuerdos antes de irse
*** (Ahora van tres asteriscos que significan que me fui a dormir y que soñé con cosas muy paparruchas y deliradas. Como quizás que yo tenia cabeza de perro y cola de dragón y me levantaba a Alicia en un boliche. Era el viejo uno dos, pero la ptisa era bien scorro, y parezque me había fichado lindo, de arriba –turururu-- hasta abajo. Entonces con Alicia abajo del brazo le pago la cuenta al gorila violeta de la caja, y como si fuera una carta gigante, o una tarjeta bien grande me las tomo del barsucho. Me había tomado los alcoholes y un par de pastillas bien joroscho. Mientras corremos para que los taxis frenen Alicia me dice AHORA EL METE SACA ¿NO? SI QUE SI PARA VOS QUE YO METE SACA ACA ¿NO? Y yo le digo que no grite, porque si grita nos va a escuchar el cabezón y se pudre todo y le digo VESCHE. Entonces como los taxis no paran nos metemos en la puerta de al lado del barsucho y llegamos. La pocilga esta bien chota pero Alicia es fácil y rápida. Y entonces mete saca, mete saca. Y yo me preocupo porque duro poco, pero Alicia esta apurada como el conejo. Y a medio camino se levanta y se va y me dice *Sos el amor de mi vida y nunca te voy a olvidar, esta noche significó mas que cuando lo vi a Dios haciendo dedo en la general Paz* y corriendo acartonada como una carta, desnuda se las toma y yo me quedo solo fumando narguile. Me estiro como oruga y sonrío mientras la marihuana me carcome deliciosamente la cabeza.
O quizás sueñe que Quico y Hitler y Sócrates y el Pizzero de la vuelta de la esquina y yo jugamos backgammon y discutimos sobre las reacciones químicas del estomago del cadáver de Jesús mujer.
Y eso es lo que quizás sueñe y lo que significan esos tres asteriscos que tan bonitos quedan que los voy a poner de nuevo…
*** (Ahora acá significan que me desperté…
Y me dolía la cabeza y pensé que que jodido che, y que no hacia mas pastillas, ni fumaba, ni tomaba absenta. Después me acuerdo de como antes había dicho lo mismo y como en el futuro yo diría lo mismo que dejando de decir para cumplir, y me doy cuenta que estoy desvariando y me voy a hacer un café con cerveza para que me deje de doler el cuerpo y se me aclare la mente.
Entonces no pienso en nada hasta que me termino de tomar el café. Salvo eso. Y eso. Y eso. Y eso. Y eso, ehh no salvo eso no. Pero eso si. Y ESO. Y listo.
Ya más clareado, me quedo mirando el fondo blanco de la taza de café, teñido de triste recuerdo de marrón de las últimas gotas que se me apuran a la boca. Pero siempre hay una o dos gotas que quedan ahí, pegadas al fondo.
Acotación Inútil Numero Tres: Cuando quedan solo esas dos o tres ultimas gotas en el fondo, levantas la tasa verticalmente y tiras el cuello para atrás, haciendo que la tasa quede totalmente invertida, por lo que el “fondo” pasaría a ser el tope de la tasa. Y ahora las gotas están en el tope. Entonces das vuelta de nuevo la tasa y la pones patas para abajo para que las gotas aparezcan en el tope. Pero en el momento en que pusiste la tasa en su posición normal, el tope (previamente conocido como fondo) vuelve a ser el fondo, y el fondo (que cuando la tasa esta normal es el tope) es el tope de nuevo. Por lo que las gotas quedan pegadas en el fondo, lo pienses cuando lo pienses (porque no podes pensar las cosas cuando estas al revés, y eso lo probó la ciencia eh)
Mi nutritivo desayuno consiste en: 1) Una taza de café, negro. 2) Una lata de cerveza, importada. 3) Un bol de cereales, nunca esos integrales. 4) Cualquier tipo de galletita que encuentre tirada por ahí. 5) Completar cualquier diseño que tenga que entregar ese día en el laburo.
Pero como ayer fue viernes (lo que indefectiblemente quiere decir que hoy es sábado, y no jueves como a veces me dejan pensando las patillas) hoy no tengo que ir a laburar. La agencia esta cerrada, los jefes están con sus amantes engañando a sus mujeres, y los clientes están revolcándose con las mujeres de los jefes. Y yo contento, sentado en mi departamento, preguntándome si Alicia era su nombre de verdad o era un seudónimo, o era el seudónimo que le habían dado las pastillas.
Acotación Inútil Número Cuatro: Esa última oración contiene 29 palabras y 3 comas. Eso esta justo en el borde entre entendible y error de analfabeto. Según la RAE (Retardados Amenazados por Eyaculadoras). Lo que me fascina.
O quizás no hubo ninguna Alicia, y fueron todo las pastillas. Pero llegue a casa sin zapatillas, y me pica todo y me quiero bañar. Lo que solo puede significar una cosa.
Me paro y me rasco el estomago cual troglodita suprasubdesarrollado. Levanto la mesa y lavo la tasa y el bol. Tiro la lata al basurero (donde rebota con la montaña impenetrable de basura orgánica y cae al suelo todo lo ruidosamente que puede caer una lata de aluminio al suelo). Ahora tengo las manos mojadas y me las quiero secar, pero parece que me quede sin repasadores (un día, un día y mi cocina ya es un quilombo, le tengo que decir a Juana que no se puede pasar mas por acá). Entonces me las apreto contra el jean y noto un bulto ínfimo, casi tan imperceptible como el olor a marihuana de mi departamento, en uno de mis bolsillos. Dazed & Confused (y pienso que TENGO que escuchar ese tema) meto la mano en el bolsillo y saco un bollito de papel blanco como de servilleta de esas que no limpian una mierda de bar. Lo estiro, y ahí, entre los pliegues y dobleces muertos que asesine mientras abría el bollito veo escrito en delineador CELESTIA, y un numero de celular que es muy largo como para que lo lea ahora.
Entonces como estampida en el rey león (esa que mata a mufasa, “que viva el rey” y todas esas cosas que te marcan la vida) vienen las imágenes comprimidas en bombas de sentimientos de colores estridentes y psicodélicos. Una pendeja rubia que NI EN PEDO pasaba los 18 (que vergüenza, no se escribir ese numero en letras); pasada de revoluciones y de alcohol y de droga y de mierdas que ni YO había probado. Se balancea de un lado para otro del bar, repartiendo besos a hombres y mujeres por igual, quizás sin siquiera darse cuenta lo que hace.
De repente el tipo de al lado mío, una especie de Colin Farrel gauchito, con mas tubos, y mas plancha, sonríe, cierra su celular (mas fino que mi billetera), y se escapa entre la muchedumbre con una mina JODIDA en partecráneos. Con unas gomas como para zambullirte en ellas y olvidarte de todo, y una figura que me recuerda mucho a esta mina que conocí una vez, le decían Gloria, y por ella todos juraban morir (puta, zarpado chiste choto me mande, paf…)
Acotación Inútil Número Cinco: Lo que Colin Gaucho y Gloria Tetas acababan de hacer se llama Toothing. La joda va de prender el bluetooth del celular y buscar gente en el bar. Entonces chateas unos segundos por teléfono y le ofreces, uhmm, digámoslo así Sexo A-La Cartè. Si la otra parte acepta, se juntan (generalmente la gente se revela físicamente a su chateado, así es como el interrogado decide) y sin ni siquiera decirse los nombres se van a donde sea a coger violentamente y olvidarse a la mañana. Eso, mis amigos, es Toothin. Si me lo permiten, a mi me gusta mas saber a que clase de chica estoy corrompiendo, si tienen una historia pasada vuelo. Flipo definitivamente cuando me la cuentan entre gemidos y gritos en el medio.
La cuestión, el Colin de al lado mío se levanta, y desde la puerta del bar viene la pendeja esta ya no cayéndose, sino, como ponerlo… Como, funcionando de experimento para la gravedad, haber cuanto puede aguantar un ser humano.
La escena es perversamente deliciosa, ni en los bares más “salvajes” vas a ver espantos tan preciosos como estos. Es como ver el momento justo en que la tradición y la cultura vomitan sobre el adolescente toda la mierda que este le escupió.
Todo esto es demasiado como para que me resista. Pido un lindo trago verde flúor.
Acotación Inútil Numero Seis: Eso es lo genial de las pendejas, ni les importa lo que toman, con tal de que tenga colores facheros. Pueden estar tomando agua con jugo de pepino que no se van a dar cuenta. No jodo, esta probado, vos deciles cuanto alcohol están “tomando” y ellas van a saber reaccionar como se debe.
En el momento justo extiendo mi brazo y la rubiecita cae destrozada y riéndose, floja como una hoja sobre mi. Delicadamente la empujo hasta el asiento y poniendo mi mejor vos de realizado le digo
-¿Que tal linda? ¿Queres probar algo nuevo? – ni me molesto por el nombre, eso va a llegar solo
Los segundos que sus ojos se escapan sospechosos por debajo de ese flequillo macizo y como campo de maíz son pocos, pero suficientes. No es así de fácil. Puede que ande por todo el bar repartiendo besos, y acepte todos los tragos que quieras, pero sabe lo que esta haciendo. O al menos tiene una idea general. Como si se hubiera bajado los resúmenes de lo que tiene que hacer de rincón del vago.
-¿Nuevo? ¿Seguro que es nuevo?, mira que probé muchas cosas eh.- Es lo que dice. O lo que intenta decir, pero no importa, yo hablo ebrio, con fluidez. Entre los abortos de palabra distingo un acento marcado, extranjera, genial.
-Pero nunca algo como esto. Es mas, acabo de armarlo en mi cabeza y ordenarlo. Me lo inspiraste vos. Así tan espectacular como venias por el bar. Y es lo mas sensato es, obviamente, que vos seas la primera en probarlo.- El final de la oración no es la o de probarlo, sino la sonrisa confidente e astuta que dibujan mis dientes. Es que tácitamente le estoy prometiendo un montón de cosas. No se que, y ella tampoco debe saber, pero los dos sabemos que estoy extendiendo la promesa.
-AYYYYY, que divino – grita como tarada, y lo peor es que no tiene nada de divino, pero es una de esas chicas que limitaron su vocabulario de adoración masculina a dos palabras “caño” y “divino” así que esta bien.
Levanto el vaso y se lo pongo en las inestables manos, que parece que no soportarían la menor presión. Pero es un vaso, y tiene alcohol. ¿Como no lo va a soportar? Y sabiendo que es lo que quiere le digo…
-Es un trago un poco complejo, a ver si podes averiguar que tiene- Eso es lo que hay que hacer. Nunca decirle que es muy fuerte, o que lo tome con cuidado, porque así lo va aguantar. Y las mujeres son increíblemente resistentes cuando se lo proponen. La clave esta en forzarla a que pruebe cada gota de alcohol que pasa por su garganta. Hacerla que tome despacio, y que repare en cada elemento. De esta manera esta predispuesta a sentir la totalidad de la mezcla, y nunca se pone en resistente. El alcohol funciona de una manera sugestiva impresionante. Si una persona NO SE QUIERE emborrachar, no se va a emborrachar. Pero si le agregas un elemento de misterio. De aventura, de que no se pierda nada. Ahí va a estar incluso predispuesta (inconcientemente) a emborracharse más.
La nena (nena, ja, no pasa lo 18, ya lo dije, pero esta mas lista y mas empapada de sexualidad que cualquier vieja exquisita de mi edad) toma sorbos cortitos que mantiene en su boca por largos ratos, cada tanto suelta nombres de ingredientes. Lo más importante es no contradecir. Ellas nunca se equivocan, puede que yerren, pero en ese caso están alejadas de la realidad, no equivocadas, y esas distancias se puede acortar con un “mas dulce”, “mas seco”, “mas fresco”.
No importa si el trago te salio cuatrocientos pesos y tiene algo de cada botella de la barra. O si es agua con jugo de manzana y un güisqui barato de 5 pesos. La fascinación esta en el misterio, en el juego. En el arrancarle pedazos de la vida entre trago y trago.

Así me entero que se llama Celestia, que es de Estados Unidos. Que se vino de vacaciones con dos amigas de la familia mas grandes, para aprovechar el cambio y que esta es la primera noche que sale. Hay algo tirado de su familia. Y de que su primera vez fue con un total desconocido en un cuarto enano y oscurísimo (pitch black es la expresión que usa) de una estación de servicio. Por dos semanas después soñó que era la hija del diablo y que mataba bebes todavía no nacidos en las bodas de los futuros padres. Un amor la nena.
Celestia no es fácil. Porque fácil no es la palabra. Es verdad que está entregada y dispuesta pero habla tan raro y sus expresiones faciales y corporales son tan complejas y contradictorias que es un placer de observar. Es como uno de esos caramelos de Wonka infinitos, que cambiaban de gusto. Everlasting Gobstopperts. Primero es así, después asa. Primero es una capitalista yanki asquerosa. Y después te enteras que su mama es argentina casada con un empresario, radicada allá como profesora de castellano. Que tiene familia en argentina y que de ahí viene su hablar tan suelto y “autóctono”. Es como un ejercicio de felicidad escucharla usar clichés de la adolescencia vernácula con su fuerte acento.
Y no importa si antes era una capitalista yanki. En realidad nunca lo fue, no llego a hablar cosas tan profundas como su posición económica – la cual no creo que exista, a menos que sea la de gastar TODA la plata de papi-, me sorprendería que exista esa dimensión de Celestia
Celestia es, desde luego, Alicia. Conseguimos un buen cuarto (dos tragos y cuatro pastillas después) y demuestra hábitos gauchos que ni ella conocía. Es la nena más pendeja que me lleve de un bar. Es un poso de frescura inmaculada y experiencia sin comprobar. No es virgen, pero se que no estuvo con nadie. La forma egoísta que tiene para moverse, como suelta gritos como practicados, como se calla cuando realmente siente algo. Y en sus ojos se dibuja lo nuevo como secreto tesoro que no sabia que valía tanto.
No me acuerdo mucho más. Pero no me importa. Solo se que hoy, al día siguiente y ya repuesto de los excesos tengo su nombre y su celular. Dudo que la llame.
Como una posdata de la memoria la escucho susurrarme mi nombre al oído mientras la desnudo en la cama (que me llegaría a enterar después, es de la casa donde se esta quedando, todo es tan pervertido, tan perfecto). “Nahuél, Nahuél”, me dice como una mueca asustada, quiere decirme algo, pero no es lo suficientemente importante como para que se le olvide cuando me hundo en su pecho.
*** (Ahora, ESTOS tres asteriscos significan que se acabo la memoria, y que la parte pervertida de mi vuelve al cajón que habita de día)

Recuerdo la picazón, que ahora si tiene sentido y me voy para el baño. Paso antes por mi cuarto, donde veo, tirado en el suelo, como desmayado a Tomás. Sus ojos están bien abiertos, su cuerpo y ropas bañadas en sangre. En sus nudillos, pegados con sangre seca veo unas largas mechas negras que conozco mucho. Y creo que se de que cabeza los arranco a trompadas.
-Ya esta, la matamos- me dice – Lourdes y yo, matamos a Juana…

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