Unas palabras previas

Estoy sentado sobre las cansadas y grises hojas del otoño. Veo al niño y a su tigre correr entre los árboles. El tigre salta y enseña sus dientes. La sonrisa del niño mientras le destroza el estomago es inigualable. Un millón de pensamientos invaden mi cabeza y no se si son del niño o míos. Y no se si soy el niño o yo. Pero nunca seré el tigre.

20070318

breath, breath in the air
En misa no se aplaude, te dicen cuando sos pendejo. Y les haces caso. Porque misa, te guste o no, es solemne. Es sagrada, es misteriosa, es imponente y siempre tenes esa sensación de que esta pasando mucho mas de lo que ves. Que debajo de esa capa de ritos y procesos arcaicos y estancos, hay una realidad latente y viva; que muta, se transforma, que es lo que hace que tengas esa sensación de grandeza a pesar de que no creas un carajo.
En misa no se aplaude. Y por eso no junte mis manos ni una sola vez durante los 42 minutos que duró la reproducción de “El Lado Oscuro De La Luna” que hizo Roger Waters ayer, 17 de marzo del 2007, en el estadio de River Plate.
Y no aplaudí por eso. Porque no fui a un recital. No fui a ver a un viejo de 60 años y su bandita tocar su disquito mas exitoso (ese les asegura estadios llenos alrededor del mundo) a ver si puede juntar unos pesos de mas para pagarse la mansión nueva. No fui a ver al viejito que se hace el zurdito cool que con frases como “Que aparezca Julio López”; “Encierren a Bush antes de que nos mate a todos”; “Kafka rules, ok?”; “Nunca mas desaparecidos” pintadas en un chancho (quiero decir cerdo) inflable. Que se hace el rebelde, sin darse cuenta que su caché, y su avaricia hacen que la entrada mas barata cueste mas de 100 pesos, asegurándose que el 65% de su audiencia, por lo menos, sea de un estrato social e ideológico radicalmente alejado a el que hace de estas cuestiones el eje de su vida. Si generalizamos, claro.
(Quizás la mayor ironía era ver al chancho socialistoide sobrevolar las cabezas de individuos que habían pagado un rango de 300 a 500 pesos cada uno para estar en el VIP)
Ni siquiera fui a un concierto serio, de un artista único en la historia. Que conciente de la imperturbabilidad e inmortalidad de su obra, la reclama como propia (suya, y solo de el); y considerando que el tiempo que ha estado en el limbo (viva a través de algún cover, alguna banda tributo mediocre que se digna tomarlo prestada) es demasiado, nos ofrece presenciarla de primera mano, tocada por el hombre que la construyo en su retorcida cabeza. No fue una presentación autentica, realizada por el puro amor al arte.

Lo que yo, y 69.999 afortunados más vimos… Bah, que digo vimos. De lo que estas 70.000 personas participaron fue eso. Una misa. Algo solemne. Algo sagrado y misterioso, imponente. Una construcción apoyada en ritos y procesos estancos e inmutables, que, sin embargo, esconde debajo una realidad viva.
Esas nueve canciones (nueve, diez, nadie sabe exactamente cuantas son) no importan como canciones. No importa la simpleza y bienvenida de Speak/Breath. No importa el delirio electrónico (ESO, queridos, es música electrónica. Dj no se que mierda mi pija, cuando ninguno de esos vagos pinchadiscos había siquiera nacido, Pink Floyd ya había creado una pieza de una sutileza y complejidad increíble, llena de programaciones, loops, y todos los clichés que los “disk jockeys” explotarían hasta el hartazgo) y mesmerizante de On The Run. No importa la sorpresa esperada de los relojes, ni el bellísimo solo de batería que abre Time. No importa la carnalidad y sensación cruda, como de corazón partiéndose al medio de The Great Gig In The Sky. No importa el jitaso que de tanto escucharlo ya perdido hasta el mas mínimo vestigio de vida que es Money. No importa la tristeza perfecta y de bajar los brazos de Us And Them.. No importa la psicodélica liquida PERFECTA que es Any Colour You Like. No importa la felicidad maniaca, la irrisidad de individuo que ya abandono cualquier tipo de esperanza y cordura de Brain Damage. No importa el sumun, el cressendo; el equivalente musical e ingles a “En Paz” de Amado Nervo que es Eclipse.
Lo que importa es lo subconsciente. Lo de Dios que contienen esas canciones; que hace que tan perfectamente reflejen y contengan la esencia del ser humano. Del ser humano y punto, basta de esa gilada de “contemporáneo”.
Lo de Dios que tienen esas canciones que hace que mas 70.000 personas en cada capital “importante” del mundo las acepten y reconozcan como suyas (tanto por amor como por derecho de autoría).
“El Lado Oscuro De La Luna” o “Dark Side Of The Moon” es cada ser humano que ayer se junto en river a serlo. Cada oreja que del otro lado de la transmisión comulgaba; se entregaba a si misma, no a la música, sino a lo que esa música significa.
Si tenemos que decir algo un poco menos vago, podemos decir que “El Lado Oscuro De La Luna” era ese estrujarse del alma, que no sabes si es de desesperación o de total felicidad, de amor; con cada cambio, cada nota, cada segundo experimentado en su presencia.
Y por eso no aplaudí. Por eso cuando Eclipse se calló, no sentí dentro mío tristeza, ni bronca porque se había terminado. El Dark Side todavía estaba ahí, no hacen falta dispositivos ni métodos, no hay que grabar nada. El Dark Side sigue dentro de cada uno que lo escucho esta noche. Ese Dark Side que no puede cambiar. Ese Dark Side de perfección platónica e incuestionable.
but the sun is eclpsied by the moon…


Fue convivir con las ideas más básicas y primarias del universo. Fue pasar un lindo rato con la idea de música que tiene Dios, pero no solo fue eso.

Dark Side Of The Moon llego una hora después de que Waters mostrara la cara por primera ves en Buenos Aires desde aquel Vélez del 2002.
No solo del lado oscuro vive el ex pink floyd. Y eso Waters lo sabe. Por eso nos dio un menú balanceado, obviamente apoyado en sus clásicos, en sus golazos seguros. Un eficaz compilado de una banda para la que cualquier tipo de compilado apesta; por la precariedad de la faceta de la banda que muestra.
No hubo temas de “A Piper At The Gates Of Dawn”, primer disco de la banda; grabado con el primer capitán de pink floyd, el finado (como sufrimos todavía) Syd Barret.
--- Las referencias al delirante genio fundador son una figurita repetida en los recitales Waters; y no se sabe si Roger realmente siente un amor tan profundo por el que supo ser un maestro musical inigualable, o si, al igual que el cerdo socialistoide volador, son una linda vueltita comercial para darle color y “romanticismo” a un show que se caracteriza por su frialdad y distancia (El recital es de un nivel de calidad y profesionalismo inigualable, pero Waters le escapa a su publico. Las comunicaciones con sus cultores son escasas y cortas).
No hubo temas de More, la banda sonora olvidada que le dio al grupo sus primeros pasos en la fama. No hubo temas de Ummagumma, el experimento doble vivo/estudio de 1969. No hubo temas del hermético y delicioso Atom Heart Mother. No hubo temas de Meddle, un diamante escondido de la discografía floydesca, que incluye su tema espacial por excelencia: Echoes, 23 minutos de gloria musical al nivel de cualquier segundo del “Dark Side”. No hubo temas del Oscured By Clouds, otra banda sonora, esta menos memorable, pero no por eso un mal disco (personalmente la considero hermosa).
El setlist jugo a las trompadas. Con la segunda mitad ocupada a priori por la obra ya comentada; el espacio temporal (jujujujuj) se veía limitado y solo dejo lugar para los clásicos arrolladores.
Así Waters abrió con su “oponer” infalible, el arengoso “In The Flesh”, sin signo de pregunta, ese tan teatral de él.
Brilló el conjunto (con viejo conocidos como Snowy White, Andy Feairweather-Low y Jon Carin; y algunos nuevos reclutas como el guitarrista “principal” (¿?)) en “Set The Controls For The Heart Of The Sun”, quizás lo mejor de la primera parte; “Shine On You Crazy Diamond” un revientacabezas que da cátedra de rock espacial; “The Fletcher Memorial Home” que a su desvalorada belleza sumó el delicioso detalle de presentar en un video, entre otros dictadores demoníacos, al amigo Bush; “Leaving Beirut” un tema “nuevo” (que significa nuevo para un tipo que saco su ultimo disco de rock, “Amused To Death” (del cual incluyo en el recital apenas “Perfect Sense”), en 1992, no se me ocurre…) que parece una especie de rejunte de todo lo que Waters viene haciendo hasta la fecha. Ahí esta el solo espacial, el saxo floydesco, la negra haciendo su solito vocal volteador; pero todo esta tan bien, todo es tan lindo, que es un placer escuchar ese tema “nuevo”.
La primera parte del recital cierra con la mágica “Sheep”, uno de mis temas favoritos y “all in all” una canción de puta madre, reforzada por el ya atacado tema del chancho inflable volador irónico.
Después 15 minutos de luces y silencio, y el “Dark Side”. Y después chauuu chauuu, ¡siii nos vamos! ¡Posta eh! A no, mejor tocamos unos temas mas. Waters eligió cerrar con un cuarto de hora dedicado exclusivamente a su obra más ambiciosa; “The Wall”. “Vera”, “Bring The Boys Back Home”, “The Happiest Days Of Our Lives”, “Another Birck in The Wall pt. 2” y “Confortably Numb” acaban una noche inigualable e irrepetible. Un recital como pocos que se vieron en nuestro suelo.

Una mención aparte merecen los apartados gráficos. Y no el típico juego teatral de luces y aviones que chocan y explotan (que extrañamente, por razones, imaginamos, presupuestarias, brillo por su escuetedad y simpleza) sino la proyecciones.
El casamiento entre la música de Floyd y las artes visuales fue temprano, y visionario (ejejej). Desde esas primeras proyecciones allá por el Ander del Londres sesentoso, la música de floyd nunca se separo de sus videos delirantes. Y se agradece.
Burbujas, liquido, estrellas, granjeros con cara de hijos de puta, un viejo vestido de dictador con una cara de tristeza inigualable, monedas, relojes, violencia policial, Bush bajándose de un avión, un comic que incluye las letras de “Leaving Beirut”, cerebros, pastillas, Barret y sus amigos en la campiña inglesa, Waters fumando porro en el tren, martillos que caminan, y la PERFECTA película de Confortably Numb (consiste de un tipo tirado en la cama fumando, largando el humo en enormes bocanadas irregulares y lentas, que solo se levanta y muestra otra señal de vida cuando la canción termina) conforman el mas genial apartado visual que tuve el placer de ver en un recital. Quizás lo único que vale la pena quejarse es esos estúpidos momentos en los que filman a Waters haciendo nada… Uhhh si, viniste a ver al viejo velo. La hubiera pasado mejor con mas fumeteadas como la que visualiza “On The Run”.
Sin embargo eso no es una crítica de verdad, es solo un reflejo para TRATAR de encontrar algo malo en esta noche tan perfecta y divina.




Que lindo que halla sido el dia de mi cumpleaños.




Lista de temas, si la memoria no me falla:


in the flesh
mother
set the controls for the heart of the sun
shine on you crazy diamond
have a cigar
wish you were here
perfect sense
leaving beirut
south hampton dock
flechter memorial home
sheep
-----intervalo------
dark side of the moon
----encore----
vera
bring the boys back home
happiest days of our lives
another birck in the wall pt. 2
confortably numb

1 comentario:

TomH dijo...

El 1er misericordioso...

La mierda que te gusto la misa!!

jajaja


Abrazo