Entregué mi virgen cuerpo a las corporaciones. Odio los calls, y sin embargo apliqué para uno.
Odio todo lo que involucra un call. Metido como rata en un cubículo mugroso, con un microfonito metido en la oreja, reventándome el cerebro escuchando quejas y problemas boludos 6 horas al día por 5 o 6 días de la semana. Me vendí-
Y lo hice porque quiero la palta. Quiero la plata para irme a estados unidos a boludear. Para irme de viaje sin mis viejos, para irme con un amigo, para ir a pelotudear. Y a cojer. Puta madre a cojer.
Después de todo, porque otra razón nos movemos los hombres si no es para cojer? Si, ya se, hay mil más. Pero justo ahora, después de ver Californication (con mulder en el inverosímil papel de un escritor bloqueado que no para de cojer), tengo ganas de hacer cosas y escribirlas. Tengo ganas de que me pasen cosas y escribirlas. Y no cosas curiosas e irónicas, y pequeñas y delicadas.
Quiero historias, quiero conocer drogados y perdidas. Cojedoras y salidores, fiestas con muchísimo escabio y pastillas por todos lados. Quiero despertarme con mucha gente al rededor a las 8 de la mañana.
Quiero todas esas historias ficticias de mierda. Y no se para que las quiero, una vez que las tenga las voy a odiar. Las quiero porque soy un pendejo idiota inconformista que se la tira de arti y de superado. Aunque estoy mejorando, ya no me importa ser mejor, ahora con sobrevivir me alcanza.
Bueno, que decía. A si, que quiero esa juventud que todavía no me explotó. Osea, en cierta, pequeña medida si. Pero quiero más. Me siento como un dios, un dios nórdico que quiere llenarse de comida en un banquete y explotar en mil formas de colores, quiero inflarme y que después no quede nada mas que mi alma bañando todo el universo. Tengo esta necesidad de hacer muchísimas cosas que no se si voy a poder hacer y que no se como conseguir.
A si que eso es nada más. Volví. En nuevo formato, me voy a ir convirtiendo de a poco en un cronista decadente, quiero hacer el camino descendiente que hizo Hunter Thompson. Quiero escribir, plasmar la esencia viva de la decadencia joven. Quiero dejar testificado en palabras las drogas, el sexo, las fiestas, la pelotudez inorgánica, las quejas. Quiero que me dejen de importar los sentimentalismos y las pelotudeces, quiero ser una fruta podrida de pendejez y muerte moral.
Pero solo acá. Todavía quiero ser el mismo, solo quiero experimentar cosas nuevas.

Así que chau. Váyanse a la mierda todas las almas que están no-leyendo esto, porque nadie lo va a leer, hasta que este listo. Y no va a estar listo hasta que pueda decir que hice muchas de las cosas que quiero hacer. No va a estar listo hasta que esto no valga la pena. No tengo un carajo de odio adentro. Pero tengo ganas de mirar al mundo desde ojos más cínicos, ojos que puedan ver la belleza cuando se le ponga enfrente, pero que no se dobleguen ante tantas mierdas. Y las quiero mandar a cagar.
Así que hasta que tenga algo lindo para criticar, nos vemos

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